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CÍTICAS SOBRE LA OBRA
Ramón Faraldo. Del libro "Pedro Solveira que nació entre los hierros".
NACIMIENTO DE UN MUNDO
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

He aquí el génesis siderúrgico del orbe Solveira, su epifanía personal.

El germen férreo de toda una teoría de criaturas que emanando de fuego y metal, van a proponernos una suerte de cosmogonía, con glorias, purgatorios, ascensiones, moradas, perdones, gracias, enigmas providencialísimos, profecías y añoranzas.

Solveira se atiene a una Biblia propia, a mandamientos de su instintiva gestión. Ese mundo naciente, que avanza sus seis bloques, como seis dedos mostrando caminos, irá desarrollando sus consignas, oráculos, conexiones célicas y terrestres, imperiosas, tiernas, laberínticas, levitantes...

Pero esta génesis no se halla tan lejos de la Biblia, Paraíso Terrenal, fruto del pecado imperdonable y de la expulsión angélica, aunque la visión del artista de Teis, esté, lógicamente, más cerca de un romanticismo troquelado al fuego y al ensueño, que a la opción Jehová-Luzbel de las llamadas Sagradas Escritura.

Su mundo nace:

Cuando aún no habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel.
Cuando las golondrinas viajaban con nuestras iniciales en el pico.
Cuando el viento no sabía si la mar nacería niño o niña.
Cuando en el hombro de un ave no había flor que no apoyase la cabeza.

Este va a ser su dogma. Vaya donde vaya, vuele, calcine, se tiña de vahos cobrizos, nocturnos o aurorales, su estro nos llevará siempre a paraderos amenos, ancestrales o previsores, donde la amargura no da sus frutos, pero donde quizás, el viento nos dirá algún día la condición masculina o femenina de su gran camarada, marino, inocente y terrible.

“NACIMIENTO DE UN MUNDO”, que es también el nacimiento de un libro, es la versión personal del Génesis que hace inminente, aunque innecesaria, la aparición del hombre y me sugiere el futuro de los césares, por su condición de hemisferio transformable en catapulta.

“Quizás los pasos de Alejandro estamparon sus huellas
del palacio paterno a la orilla del Éufrates.
Y el gran sol para él solamente ardería
Tras la muerte de Sócrates y Aristóteles”.

SOBRE ESCULTOPINTURAS Y VOLUMENES EN EL ESPACIO

“Por el hierro  injuriado por los ojos del yeso
Pasa una lengua de años diferentes de tiempo.
Es una lengua de ásperas crines
Y el pelo rojo crece en las cornisas,
Con lentitud, con sombra acumulada.
Un pie terrible ensucia los balcones
Mientras pasan los días de altafrente entre cosas sin luna...”

GRAVITACION
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

“Al cielo se elevaron las cumbres de su gran montaña y aparecieron las vastas cimas de mil fuegos que ardían”.

Y me pregunto ¿gravitar?.Más que gravitar, permanecer,huir, ascender. Cambian las existencias pero la vida, única y suprema, continúa.

Y al lado de ese izamiento ¡qué abajo quedan los hombres!, ¡cómo chocan sin verse unos a otros!.

¡Qué dulce sería volar, como tórculos imantados incorruptibles, no a ras de la muerte, sino del otro lado, feliz, veloz, astral, ligero y sin amigo!

Puede que piense así porque, en el hueco del hierro, Solveira puso el rostro hasta emanar abismos y resistencias.

Debo añadir que de esta obra –como en general de la obra de Solveira– hizo un excelente estudio el magnífico crítico D. Francisco de Pablos.

ESPIRAL EN EL ESPACIO
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

“Por fin se desgarró la oscuridad,
para dar paso al brillo del alba,
como se hiende el verdín
descubriendo el agua del estanque”

Esa espiral, oblicua, bruñida, proyectada en el verde atardecer con élitros, rotaciones inesperadas, giros y proyección directa a nuestras frentes, ¿qué quiere decirnos, sugerirnos?.

Anterior a la vieja Héllade, a los bordes del Eúfrates y orillas de Scamandre, plenilunios de Grecia, fuentes de Aretraza y giros de Meandro, su sugerencia es más joven y mucho más audaz.

Lo que quizás anuncie es la eventual conquista de Marte, pues la Luna ya fue alunizada según dicen los lunáticos.

Este emblema, cuyo sesgo es también excusable, es a la vez una anticipación y un aviso. Resulta prematuro decir si de paz o de lo contrarío.

En cualquier caso el alma atormentada de Solveira, está reflejada en ese fondo Wagneriano entonado en cantos de walkirias, que pueden serlo, también, de dríades o nereidas.
LINEA EN EL ESPACIO
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

Ahora dejémonos abrazar. ¿Línea, látigo?

¿No será, por su condición abrazadora, empezada en lengua de ofidio y terminada en rúbrica rizada, declaración de amor a todo espacio, aurora o criatura digna o indigna de ser amada?.
“Daría este viento del mar gigante
por tu brusca respiración,
oída en las largas noches de insomnio.
Mezclándose a la atmósfera como
El látigo a la piel del caballo”.

La frase del “Tango del viudo”, pertenece a Ricardo Eliécer Neftali Reyes Basualdo, Pablo Neruda de Temuco. El látigo ciñe, abraza, y si hace daño, es por apretar demasiado.

Pero como en estas simetrías de nuestro artista abarcan, por enigma, rítmica, enlazamiento y espacialidad concéntrica, cuanto hace referencia al amor, desde Adán hasta Solveira, desde Dafnis al misterioso querube que ciñe, sino con línea, con lazo, a aquella Venus del Espejo, único amor extramatrimonial del pintor de los Austria, he aquí que eso de “LINEA EN EL ESPACIO” podría convertirse en bandera de los que aman, amaron o amarán.
ARQUITECTURA EN EL ESPACIO
Hierro. Oxidación. 101x140 cm.

“Nuestra nave confronta un muelle del mundo y los planetas emergidos despliegan su vasta arquitectura. Para defender el astro solar de la persecución de los océanos, los continentes establecen sus fortificaciones”.
He aquí un castillo erigido en el “linde del límite de lo ilimitado”.

Un building para unas vacaciones siderales. Director, caballero Vulcano. No se detallan precios. A tales alturas no se detallan precios. Ofrece el máximo de confort; incluso el confort de volverse loco. Todo el que pueda llegar a esta suerte de pagoda-tobogán-laberinto-castillo de irás y quizás no volverás, es siempre bien recibido.

Uno corre el riesgo –o la ventura- de encontrarse con Van Gogh, Dante Alishery, Hechclift buscando a Aurora entre la nieve, o al príncipe de Dinamarca persiguiendo a Ofelia.

Y más allá del más allá, traspasando el tiempo y el espacio, una voz desde una almena, canta en voz baja, segura de que la soledad la escuchará:

“Como la brisa que la sangre orea
sobre el oscuro campo de batalla,
cargadas de perfumes y armonía
en el silencio de la noche vaga.

Símbolo del amor y la ternura
Del bardo inglés en el horrible drama,
La dulce Ofelia, la razón perdida,
Cogiendo flores y cantando pasa.”

Esta arquitectura de hoy y de siempre, que se mece en un espacio crepuscular como un columpio, puede albergar, como el Arca de Noé, a todo ser bípedo o cuadrúpedo, con tal de estar enamorado.

Y, de momento, Pedro solo.
Pesa la técnica. Sueña en la geometría.
Es el hambre.
Otra vez la búsqueda. Y con ella
La divina locura.
FORMA PARA UNA ESCULTURA 1
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

Desafío a la gravedad. Lastimándola, provocándola. Con ecos de túmulo etrusco o maya, según se mire el cuadro.

Estas formas, como fundas vacías, salieron de tu cuerpo para ser tumba, arma, flor, o las tres cosas.
El negro respeta el verde, lo raya, lo traspasa.

Sin herir los faroles de calles ni de alcobas, mano a mano, con hielos, granizos, torrente en la tormenta, atraviesas la ciudad sin que nadie te viera.

Sombra con sombra, ébano con berilo. Solo el hielo te vio... Fue un relámpago, un anhelo. Frío. Acero. Agua en tránsito escoltada de esmeraldas. Un relámpago, digo. Un espectro bellísimo. Nada. Todo. Ébano. Sal. Nada.

Pero una voz dijo:

Pasa.
Y te encontraré a mi lado.
Convertida en esfinge, pena mía,
Adorable, sin caricia y sin remedio.
Para siempre...
INTENTO DE ALETEO EN UNA ESCULTURA
Hierro. Oxidación. 70x100 cm.

“El rocío –ya lo sabes- deja desde hace más de mil años su carta transparente en las concavidades del otoño”.

Mirad:

¿Ese reto a la gravedad, cómo se explica?.

¿Cómo se razona su intento de aleteo?. ¿Cómo arranque de un misterioso rayo?. ¿Cómo concentración metálica de un futuro Arco-Iris?.
¿Qué más?. ¿Proyectil interastral?.

Pregunto otra vez: este cuerpo, cuya angulatura parece el contrapunto de toda pulsación, acepta múltiples interpretaciones.

Por ejemplo: De cuando el rocío traía gotas de acero en sus entrañas.

Por ejemplo: De cuando los firmamentos fueron derrotados, irremediablemente, por alguien que se decía su amigo.Dime si me equivoco.

ESCULTURA PARA UNA GAVIOTA
Hierro. Oxidación. 50x65 cm.

“El mar, como un vasto cristal azogado,
refleja las láminas de un cielo de zinc”.
(Rubén Darío. De la Sinfonía en Gris Mayor)

Sobre un fondo de niebla cántabra, yo, nombrada atmósfera, debo desplazarme de norte a sur, de oriente a poniente, dando el tono al día, en nombre de mi condottiero Braque, la luz de las Cies, desde el Ártico a Tierra de Fuego.

Este es mi oficio. ¿No me reconocéis en esa forma voladora, que tiene de tomawak a shrapnell, que amenaza, vuela, respira, y de madrugada, canta o mejor grazna, artillando tejados, torreones, campanarios?.

¡Atrás, cimas, mares, nublados, alas, albas!. ¡Miradme aquí!. No soy nada. Una alucinación pendiente de la nada.

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