menu
Hierro - Oxidaciones | Madera - Constructivismo | Laboratorio de formas | Lección de cocina

Madera - Constructivismo

Solveira mantuvo relación con el mundo de la construcción naval, experiencias constructivas en astilleros vigueses y en industrias de carpintería de ribera, con carpinteros y artesanos dotados de grandes conocimientos y experiencias. La madera, pues, como material artístico, recibirá el espaldarazo que antes ha recibido el hierro.

La utilización de nuevos elementos artísticos —grattages, dripping, collages—, producirán construcciones gestuales y espontáneas de gran resultado estético. Quizá, en los recuerdos de Pedro Solveira queden las emociones recibidas en París de Fautrier o Dubuffet, el entusiasmo del grupo Dau al Set, o los trabajos de Lucio Fontana y su Manifiesto Espacial. O también, el mundo intelectual del Paso y los conocimientos de la obra de Millares a través de su contacto con la cultura canaria. El caso es que Solveira necesita contarnos una nueva historia con elementos subyacentes en los recovecos de su memoria y que desarrolla como un “corpus” inédito en su producción artística.

Con todo, Solveira no renunciará al fuego. Aplicará ácidos, sílices, carborundum, arenas, polvos de mármol, de bronce, virutillas de hierro, etc, y el soporte – planchas generalmente marinas de gran estabilidad – soportará un soplo de calor para las reacciones químicas de los componentes de la obra. Como se dijo antes, el riesgo sigue latente.

vista exterior

La exposición antológica dedicada a Solveira en el Centro Cultural Caixavigo en 1996, supone una meta alcanzada por el artista vigués que, desde su “locus”, universaliza el arte gallego poniéndolo en relación con los movimientos más modernos del panorama creativo.

Solveira entra de lleno en una etapa que consolida su evolución artística con la profundidad de sus planteamientos constructivos, que desarrolla con la precisión plasmada en los trabajos de diseño por medio de maquetas de cartón o madera sobre las cuales realiza experimentaciones cromáticas de nuevos elementos pictóricos, que se llevarán a forma definitiva sobre estructuras amplias sobre las cuales el artista desarrolla técnicas ya citadas como el grattage,o el dripping, dándole a la obra ese sello personal e irrepetible.

El trabajo es de entrega total; hay días en que Solveira ni duerme ni come, se alimenta de su obra y de la música que le acompaña constantemente. El resultado está a la vista, ha surgido una etapa que abre caminos inéditos, una satisfacción personal que colma las sensaciones más sutiles. Solveira ha abierto una nueva vía por la que transita sereno pero lleno de intensidad, la dificultad de la creación ha encontrado un abanico de posibilidades tan amplias que el artista cree no disponer del tiempo para concretar tanto bagaje.

volver arriba